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Carta de un maestro

 

Todo lo que llega a nosotros tiene un propósito, en este mundo, y más allá de él

Carta de un maestroNo importa si es cierto o no lo es, sola y simplemente diré que recibí una carta. Una carta de un querido maestro, y aquí la transcribo intacta para que el agua de la luz contenida en sus letras se derrame sobre todo aquel que así lo sienta.

Por favor no leas esto, podría estar totalmente equivocado.
Nada de maestros, nada de gurúes. Ningún autor, ningún libro de cabecera. Ningún intermediario entre tú y Dios. Entre tú y la verdad. Entre tú y la luz. Nadie que te diga qué hacer, qué esta bien y qué no. O por qué pedir perdón. Ningún sentimiento de culpa, ningún arrepentimiento. Nada nos pertenece, por ende no existen las deudas, ni los patrimonios o las posesiones; todos ellos falsas ilusiones son. Al llegar has recibido tu cuerpo prestado, y lo devolverás al volver, así será. Tu destino es tu presente. El pasado te condujo hasta aquí, el futuro es probabilidades, posibilidades y tendencias. Es oportunidades. Depende principalmente de lo que hagas hoy, y de un puñado de circunstancias y leyes que danzan invisibles a los ojos necios. Sigue fielmente a tu propio corazón. Busca tu camino, aquel que simplemente te brinde felicidad. Ningún error es para ti cuando escuchas tu voz interior, todo son experiencias. ¡Qué importa lo que digan! Es fácil criticar, mucho más que hacer. Es fácil balbucear, mucho más que saber callar. ¿Qué importancia darías al tiempo, si nunca te hubieran hablado de él, si no lo conocieras? Ahorra energía; es una injusta mentira innecesaria que los logros importantes requieren de grandes esfuerzos. La inteligencia puede ayudarte a encontrar la herramienta que minimiza la inversión. Usa la estrategia. Entrena tus destrezas. Mejora todo lo que haces cada día. No sigas a nadie. Que tu timón sea tu corazón, y tu mente la vela del barco que navega las aguas de la creación, experimentando. Deja tu huella en el mundo. Se responsable, llevas nada menos que tu alma. No duermas, ni comas, ni esperes más de lo necesario. No te dejes vencer por la tibieza de la comodidad. Cambia. Vuelve a cambiar. Oye todo lo que te digan con respeto, pero escucha solamente las palabras que te acerquen sabiduría. Calma tu mente. Serena las aguas de tus emociones. Templa tu corazón. Purifica tu cuerpo. Obsérvate. Brinda el perdón siempre que puedas, principalmente a ti mismo. No juzgues, no aceptes ser juzgado. Ningún ser encarnado en la tierra tiene más ni menos autoridad que tú, ni es muy diferente. No desperdicies tu tiempo; no consumas el de otras personas. Cree en ti. Valora lo que tienes. Se agradecido. No compares; las circunstancias distintas corresponden a experiencias diferentes. No importa si aprendes a andar; pero aprende pronto a levantarte. Siempre bríndate otra oportunidad, y una noble sonrisa frente al espejo. Y otra más. Conoce lo desconocido. Atrévete. Disfruta de ti, y vive intensamente. No creas nada que no compruebes o sientas. Vuelve a intentar. Tu manual para este mundo debe ser siempre el amor. Donde sientas amor, es un buen lugar para estar. Este juego de la vida es entre tú y el mundo. No temas, nada real tienes que puedas perder, pero mucho puedes ganar. Avanza. Experimentar, de eso se trata. Vivenciar. Ser. Compartir no es dar la mitad de tu pan, compartir es ser en el otro. Recuérdalo. Enséñalo. ¡Bendito eres! ¿Lo has leído? Es para ti, con amor.

Lauro Alonso - 10 de Febrero de 2010

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